La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) fue creada en 1971 como asociación científica, multidisciplinaria y de carácter educativo. Está formada principalmente por médicos especialistas en Medicina Intensiva, con la misión de promover la mejora en la atención al paciente críticamente enfermo.

Durante cincuenta años el número de socios ha ido aumentando, hasta contar en la actualidad con más de 2.700, y se han creado y desarrollado en su seno diversos grupos de trabajo y proyectos de investigación que han ido construyendo la base de la SEMICYUC. La Sociedad colabora estrechamente con las distintas Sociedades Autonómicas, con las que comparte misión y objetivos.

A lo largo de estos años, la especialidad de Medicina Intensiva ha tenido que afrontar nuevos retos y compromisos, siempre en colaboración con otras especialidades. Con vocación abierta y horizontal y con un ámbito de actuación dentro y fuera de la UCI, pretende alcanzar la calidad y seguridad total en la atención al paciente grave, con criterios de efectividad y eficiencia, atendiendo a las necesidades de la población, para ser percibidos por ella como un servicio excelente.

La SEMICYUC quiere agradecer la inestimable colaboración y ayuda que ha recibido a lo largo de todos estos años de las entidades públicas, empresas implicadas en nuestra área de conocimiento, y medios de comunicación generales y sanitarios. Sin todos ellos, muchos de los proyectos acometidos por la SEMICYUC no se hubieran podido llevar a cabo. A todos ellos, nuestra gratitud y afecto.

FUNDACIÓN ESPAÑOLA DEL ENFERMO CRÍTICO (FEEC), organización sin ánimo de lucro promovida por la SEMICYUC. Investigación, formación, desarrollo, divulgación…

CONOCE LA FEEC

Carta de Presidencia

Estimados socios:

Las Unidades de Cuidados Intensivos cumplen un año extendidas. La pandemia global provocada por el SARS-CoV-2 nos ha puesto a prueba a todos los profesionales de Medicina Intensiva sin excepción, y hemos sabido responder con profesionalidad, diligencia y rigor científico, sin bajar los brazos y permitiendo que las UCI estuvieran más presentes que nunca en el día a día, cuando más se las necesitaba. Hemos asumido el mayor reto de nuestra historia como intensivistas y los profesionales del paciente crítico hemos sabido responder con resiliencia y profesionalidad, con gran vocación de servicio público.

Según datos del Ministerio de Sanidad, 27.501 pacientes han requerido ingresar en una UCI por causas directas de la COVID-19 en España desde el comienzo de la pandemia, una presión asistencial como nunca se había producido. Durante las primeras semanas de la pandemia, los jefes de servicio, reunidos semanalmente en videoconferencias organizadas por la SEMICYUC, consensuaron los protocolos clínicos. Esta rápida acción permitió trazar las líneas del Plan de Contingencia en las UCI frente al coronavirus, primero; y el Plan de Desescalada, después; lo que hizo posible, por primera vez, que todas las UCI trabajaran como una sola.

No ha sido la única acción a gran escala que ha nacido del trabajo conjunto de todos los intensivistas. La SEMICYUC ha impulsado la redacción de documentos con recomendaciones para facilitar la labor asistencial: desde la toma de decisiones de triaje al traslado interhospitalario, pasando por las recomendaciones de tratamiento, entre otros. Además, hemos creado protocolos o adaptado los ya existentes de cara a la formación en reanimación cardiopulmonar, la analgosedación de pacientes o evitar las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, redefiniendo los Proyectos ZERO.

Debemos sumar los más de 10 seminarios online gratuitos que ha organizado la SEMICYUC desde el comienzo de la pandemia. Estos abordaron todo tipo de cuestiones relacionadas con la COVID-19 y las novedades científicas de cara área. Así, pudimos ofrecer fácilmente una imagen certera y actualizada respecto a una infección de la que aún hay muchas incógnitas abiertas y sobre la que hemos generado nuevo conocimiento científico a través de nuestro registro propio y de registros multidisciplinares como CIBERESUCICOVID.

Además, hemos participado en el desarrollo clínico de diversos tratamientos para la COVID-19 y, lo más importante, hemos trasladado este conocimiento a una práctica clínica en mejora constante, que se traduce en una reducción progresiva de la mortalidad de los pacientes más críticos. El propio Congreso Nacional de la SEMICYUC sirvió para aunar todas esas investigaciones y constatar la excelencia en materia de I+D+i y docencia de los intensivistas españoles. Lejos de ceñirnos exclusivamente a la asistencia, la hemos compatibilizado con nuevos estudios, actualizaciones de registros estadísticos y la puesta en marcha incluso de nuevos grupos de trabajo, lo que ha cristalizado en estudios de referencia como, por ejemplo, el que ha permitido definir los fenotipos de paciente crítico por COVID-19.

Muchas de las recomendaciones y protocolos las hemos elaborado en colaboración con otras Sociedades Médicas, reflejo de que la pandemia ha exigido una respuesta multidisciplinar. Hemos acogido en nuestras ucis a muchos especialistas, cada uno con sus competencias, pero siempre con voluntad de colaborar y ayudar, con el objetivo de llegar al máximo número de pacientes. Se han establecido sinergias que, de circunstanciales, se van convirtiendo en estructurales, en un modo de ver la medicina más colaborativo y multidisciplinar.

También quiero destacar la creación de redes hospitalarias, que han generado equidad en el sistema y que técnicas muy complejas como la ECMO llegaran a cualquier rincón del país. Además, la SEMICYUC, en colaboración con la SEEIUC, ha liderado la puesta en marcha en España del Programa C-19 Space de la ESICM y la Comisión Europea, por el que profesionales de otras especialidades han adquirido los conocimientos necesarios de cara a prestar ayuda en las UCI, en caso de saturación del servicio.

El trabajo coordinado de estos doce meses no se ha ceñido a la organización y planificación de la asistencia o a la investigación, sino también al reconocimiento de la labor que se estaba realizando por parte del personal. Así, quedará para siempre en nuestro recuerdo el aplauso que brindamos los médicos de todas las UCI del país a nuestros compañeros de enfermería y auxiliares el mediodía del 30 de abril, un momento emocionante que fue recogido por todos los medios de comunicación y que sirvió para llevar a todas las pantallas la realidad que se vivía en las UCI de puertas para dentro y el compañerismo que nos ha unido frente al coronavirus.

Emotiva fue también la recogida del Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Un intensivista, el Dr. José Eugenio Guerrero, fue el encargado de agradecer el galardón en nombre de toda la comunidad médica y de recordar la incansable labor que hemos realizado en la primera línea. No podemos olvidar que las UCI son un lugar donde se da vida; y los profesionales nos coordinamos para que así sea. Durante la pandemia, todos hemos sido imprescindibles, tanto en la asistencia como de cara al funcionamiento de las Unidades; pero también para aportar el soporte emocional que las familias difícilmente han podido dar. Los propios profesionales hemos necesitado soporte psicológico en algunos momentos.

Nunca la especialidad de Medicina Intensiva había tenido una exposición pública como la que tiene desde la irrupción de la COVID-19. Términos como ‘intubar’, ‘pronar a un paciente’ o ‘pacientes críticos’ han dejado de ser desconocidos para la ciudadanía. Los españoles han podido ver, gracias a los medios de comunicación, cómo son por dentro las UCI de sus hospitales de referencia, quiénes se encuentran al cargo y cómo se trabaja para doblegar la curva de pacientes.

Precisamente para acercar las UCI a los ciudadanos, la SEMICYUC puso en marcha o participó de iniciativas como las infografías para que los familiares de los pacientes entendieran en qué consistía la asistencia que estaban recibiendo sus allegados o la Guía para vencer el pánico. La adopción de nuevas tecnologías como las videollamadas ha facilitado la comunicación con las familias y los seres queridos. Fue muy emocionante ver cómo los profesionales cedían sus propios dispositivos cuando no había otros. Cuando desgraciadamente había un final de vida, habilitamos circuitos de acompañamiento para los pacientes COVID-19. Además, desde el primer momento expusimos la necesidad de encontrar fórmulas que permitieran el contacto entre pacientes y familiares en las UCI, sin menoscabo de la seguridad.

La demanda de más información por los ciudadanos también se ha podido constatar en redes sociales. Solo las de la SEMICYUC cuentan con entre un 30 y un 60% más de seguidores e interacciones que las existentes antes de la pandemia, algo que se puede extrapolar también a las redes sociales de las Sociedades Autonómicas e incluso a algunos intensivistas de manera particular.

Con la COVID-19 aun presente en el día a día y la mayoría de las UCI por encima de sus parámetros habituales, considero que el sistema ha salido reforzado, pero necesitamos más camas de UCI estructurales que puedan absorber nuevas emergencias sin menoscabar la asistencia al resto de patologías. El coronavirus ha supuesto una oportunidad para crecer, mejorar y evaluar los cuidados intensivos desde dentro. Los intensivistas, a pesar del agotamiento y el cansancio de estar desde hace un año en la primera línea frente al virus, no bajamos los brazos y seguimos trabajando, dispuestos a que el final de la pandemia haga aún más excelente si cabe a la Medicina Intensiva.

Dr. Ricard Ferrer

Presidente de SEMICYUC

Estatutos

Artículo 1º. DENOMINACIÓN.

Su denominación será “Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias” (SEMICYUC).

Artículo 2º. PERSONALIDAD.

La Sociedad, creada por un tiempo ilimitado de acuerdo con estos Estatutos, es una Corporación Científico-Médica, no lucrativa, formada esencialmente por médicos dedicados a la Medicina Intensiva, residentes en el Estado español. Esta Sociedad se acoge al Régimen Jurídico de la vigente Ley Orgánica 1/2002, de 22 de Marzo, reguladora del derecho de Asociación.

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