Desde la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) nos gustaría mostrar nuestro rechazo a las declaraciones que, respecto a nuestra especialidad, manifestó el Secretario de Estado de Sanidad, el Dr. D. Javier Padilla, en la entrevista publicada en el diario El Mundo el pasado 14 de septiembre.

Consideramos injusto y carente de fundamento afirmar que se ve una “dinámica de profesionales de las Unidades de Cuidados Intensivos que se van a la privada a hacer medicina estética”. Los médicos intensivistas en España han demostrado con creces en los últimos años su afán por hacer de la especialidad un referente tanto para la población como para la práctica médica, sin que haya espacio a dudar de su compromiso con el paciente y con la atención de calidad. Además, no hay dato alguno que sustente esa ‘huida’ y mucho menos tildarla de tendencia.

El trabajo incansable de los Servicios de Medicina Intensiva durante la pandemia de la COVID-19, así como en todas las emergencias que se han producido, incluyendo catástrofes o la reciente alerta por hantavirus, es incontestable. Es precisamente ese espíritu de no bajar nunca los brazos de los intensivistas el que el propio Sistema de Salud parece poner en duda, sin cuestionarse ni hacer autocrítica de hasta qué punto es el propio SNS el que no ha querido o no ha sabido atender las necesidades de profesionales que lo han dado todo, independientemente de que se hayan tensionado nuestras capacidades organizativas y laborales más allá de lo aceptable.

Llevar a cabo una lectura en la que se pueda deslizar la idea de que el médico intensivista que ha abandonado la especialidad lo haya hecho por mero afán económico es negar una realidad mucho más compleja y a la que no se le está atendiendo ni brindando soluciones como se debería por parte de quienes tienen que hacerlo, que son las administraciones central y autonómicas.

Coincidimos con el Secretario de Estado en que “debemos generar incentivos para captar y retener este talento”. Pero esos incentivos deben surgir de políticas de gestión en las que no aparezcan contrapuestos la calidad de vida del médico, por un lado, y la vocación o nuestra profesionalidad, por otro. Mientras mantengamos Servicios carentes de cuadros de personal, horarios, incentivos y recursos suficientes para dotar a los profesionales de un marco responsable y adecuado para ejercer la profesión, será complicado convencer a las nuevas generaciones de médicos y a las futuras no solo de que Medicina Intensiva es una especialidad hermosa, cuando no la mejor, sino de que es un orgullo ejercer de intensivista. La Medicina Intensiva es una especialidad esencial, exigente y profundamente humana.

Desde la SEMICYUC mantenemos, como siempre hasta ahora, la mano tendida para trabajar codo con codo con las administraciones central y autonómicas para crear los marcos que permitan a los médicos intensivistas trabajar con calidad, profesionalidad y garantías. De hecho, SEMICYUC trabaja desde hace años con el Ministerio de Sanidad en diversos proyectos de calidad y seguridad en el enfermo crítico cuyos resultados positivos son incuestionables y que se han difundido a toda la comunidad por diversos medios, entre ellos, publicaciones en revistas científicas. Hay que mencionar que el éxito de estos programas radica en el compromiso de miles de intensivistas que trabajan día a día, muchas veces fuera de su horario laboral, en implantar en sus Unidades estos programas, recoger y analizar los resultados, así como posteriormente promueven mejoras continuas. Esta colaboración se ha incrementado en los últimos meses con el actual equipo del Ministerio lo cual queremos desde aquí reconocer y agradecer.

Por todo ello, nos sentaremos en todas las reuniones, foros y encuentros que sean necesarios para avanzar en mejorar las condiciones de trabajo de los intensivistas y especialmente para reducir la penosidad del actual sistema de guardias de 24 horas, porque por encima de todo, está el compromiso de los intensivistas con el paciente, con la sociedad y con la profesión médica. Señalar el problema no es suficiente, hay que dar un paso al frente y avanzar a un cambio necesario y urgente.

En Madrid, a 17 de septiembre de 2026

Dr. José Garnacho, presidente, en representación de toda la Junta Directiva de la SEMICYUC