Desde la SEMICYUC queremos dedicar estas palabras al recuerdo del Dr. Ricardo Ginestal Gómez, fallecido el pasado 24 de octubre a los 80 años.
Aunque han transcurrido ya algunos días desde su fallecimiento, no queremos dejar pasar la oportunidad de rendir homenaje a quien fue una figura destacada de la Medicina Intensiva y, sobre todo, una persona muy querida por quienes tuvieron la fortuna de conocerle y trabajar a su lado.
Ricardo se formó como médico en el Hospital Universitario 12 de Octubre, donde inició su trayectoria profesional y se especializó en Cardiología. Posteriormente, fue uno de los impulsores de la puesta en marcha de la UCI del Hospital Universitario de Guadalajara, servicio que dirigió hasta su jubilación y al que dedicó una parte fundamental de su vida.
Su contribución fue también académica y pionera. Autor del primer gran manual de Cuidados Intensivos publicado en España, defendió en su introducción una Medicina Intensiva construida desde la experiencia clínica, el rigor científico y el conocimiento compartido. Una obra concebida para formar a nuevas generaciones y servir de referencia no solo a los intensivistas, sino también a otros profesionales médicos. En su dedicatoria quiso reconocer, además, a quienes hicieron posible el nacimiento y el reconocimiento de nuestra especialidad.
Fue presidente del Colegio Oficial de Médicos de Guadalajara durante doce años (1998-2010).
Quienes le conocieron recuerdan no solo su inteligencia, su extraordinaria habilidad clínica y su generosidad, sino también su carácter cercano, su sentido del humor y esa capacidad de hacer que el trabajo compartido fuese también motivo de alegría.
Su vocación médica encuentra una hermosa continuidad en su hijo, José Ginestal, actualmente residente de quinto año (R5) de Medicina Intensiva en el Hospital Universitario 12 de Octubre, el mismo hospital donde su padre inició su formación.
Desde la SEMICYUC, queremos trasladar nuestro más sentido pésame a su familia, especialmente a José, así como a sus amigos y compañeros.
Gracias, Ricardo, por tu legado, por tu generosidad y por haber contribuido a construir la Medicina Intensiva que hoy compartimos. Tu trabajo y tu recuerdo seguirán formando parte de nuestra historia. Descansa en paz.




